
Pendón de la Aguilera
Tenían por costumbre los reyes de la Baja Edad Media conceder pendones a las villas y ciudades como muestra de su lealtad y fidelidad. El Pendón se convertía desde entonces en un símbolo de identidad y, sobre todo, en motivo de orgullo y prestigio para la villa, que lo colocaba en el punto más destacado del término municipal.
Pendón de la Aguilera se ha convertido en el estandarte de Dominio de Cair. Un vino que se elabora solo en años muy especiales con uva que solo puede proceder de los ocho viñedos más emblemáticos y antiguos de la bodega.
Para su restyling se ha tenido en cuenta ese origen tan noble y la trascendencia de su elaboración. La representación de El Pendón ocupa ahora una posición relevante donde destaca por su acabado en terciopelo, la más ilustre de las telas, y su intenso color damasco carmesí.
Un origen noble y elegante con un lenguaje acorde a los tiempos.
El vino y la Edad Media
La simbología heráldica a base de escudos, coronas, blasones, las tipografías pseudo medievales y los títulos nobiliarios forman parte de la imaginería con la que se visten numerosas botellas de vino. Es una manera habitual de mostrar clasicismo, nobleza de origen y elegancia. Con un diseño más minimalista y sencillo y menos artificios, también puede conseguirse esa misma percepción al tiempo que se tiene la sensación de estar frente a algo más acorde a los tiempos que corren.