
Carrapeciña
Carrapeciña es la expresión más profunda de Bodegas Eguíluz. Un vino de gran calado que nace de tres parcelas únicas situadas ya en el límite con la sierra. Por su autenticidad y su pureza merece un espacio propio en la gama de vinos Selección de Parcelas. Con esta colección, la bodega captura la esencia y la diversidad de los viñedos de Ábalos, que pueden ofrecer una gran variedad de vinos partiendo de una historia y un origen común.
Precisamente la filosofía de ese origen común se traslada a la imagen a través de conceptos visuales muy reconocibles en todos los elementos. Ello nos permite crear una línea argumental común basada en la excelencia de un producto que tiene su origen en la selección de las mejores uvas, de los mejores viñedos, de las mejores parcelas. Un minucioso trabajo de precisión y detalle con un resultado delicado y limpio.
Cada detalle converge en una expresión de autenticidad y distinción. Es la sencillez la que revela la profundidad de un origen expecional.
Una sinfonía visual
Crear la identidad de una gama de vinos es como componer una sinfonía visual: cada etiqueta debe resonar con su propia melodía, pero todas deben armonizar en una obra maestra coherente. El reto es doble. Por una parte orquestar un sistema flexible que permita que cada instrumento brille por sí mismo, mientras contribuye a la riqueza del conjunto. Y por otra, tener siempre presente a la hora de los inicios que el derrotero que esa gama de vinos pueda seguir en el futuro difícilmente estará previsto de antemano. El reto está en desarrollar un sistema flexible que se adapte al crecimiento orgánico de la colección. Y la Selección de Parcelas de Eguíluz es un claro ejemplo de ello.