
Contracorriente
François Lurton encarna a la cuarta generación de la que es considerada la segunda familia bodeguera más importante de Francia. En 1992 desembarca en España, en dos zonas tan arraigadas como Toro y Rueda, para crear vinos con una personalidad propia forjada entre el carácter de ambas zonas históricas y su experiencia en la elaboración bordelesa.
Con una frase tan demoledora como “la naturaleza solo se expresará si se le proporcionan los medios”, Lurton ha iniciado una auténtica revolución en Toro enfrentándose a la férrea legislación de la Denominación. Así, para crear un vino de Toro fresco y frutal, acometió la plantación de un viñedo de alta densidad (6.000 cepas por hectárea) y en regadío para conseguir una materia prima con menos graduación y estructura. Este enfoque inicialmente lo llevó a ser excluido de la DO Toro. El vino que ha surgido de todo esto se llama, como no podía ser de otra forma, Contracorriente. Y su etiqueta, en este sentido, no podía decirlo más claro. Ni más alto.
Un vino que rompe con lo convencional para forjar su propio camino.
La otra revolución
Las estrictas regulaciones de los diferentes Consejos Reguladores cumplen una misión importantísima en la identificación del origen y la calidad de los vinos que amparan. Teniendo ello en cuenta, son numerosas las bodegas que alzan la voz contra unas normas muchas veces funcionarialmente encapsuladas. Las bodegas se quejan de la estandarización que ello conlleva, de la dificultad de promover la innovación y de que muchas veces el consumidor no puede recibir toda la información que esconde la elaboración del vino porque ello conllevaría a su inmediata descatalogación. Por nuestra parte, y entre otras muchas cosas, todo ello nos obliga a medir milimétricamente las palabras que utilizamos en cada elemento del packaging. Tanto por su significado como por su longitud. Sí. Como lo oyen.