Dominio de la Bienvenida La Fortuna

La Fortuna forma parte de Dominio de la Bienvenida, un proyecto de pequeñas elaboraciones procedentes de distintas parcelas del Bierzo bajo la tutela de Raúl Pérez. El Rapolao, La Poulosa, Viña de Jimena, Ruliña o La Fortuna comparten un mismo universo, pero mantienen intacta la identidad de cada lugar.

La presentación parte de una estética de inspiración borgoñona, contenida y clásica, sobre la que aparece un elemento inesperado: un sofá rojo. Una imagen directa de la bienvenida, convertida en símbolo de la marca y acompañada por un pequeño pájaro que se posa sobre los relieves de la etiqueta como un anfitrión silencioso.

El sistema permite que cada parcela encuentre su lugar dentro de una identidad común sin perder su individualidad. La Fortuna no es una variación dentro de una gama, sino una voz propia dentro de una misma conversación.

Siluetas de dos botellas de Dominio de la Bienvenida La Fortuna con etiquetas de distintos acentos cromáticos y un sofá rojo en relieve.
Siluetas de dos botellas de Dominio de la Bienvenida La Fortuna con etiquetas de distintos acentos cromáticos y un sofá rojo en relieve.
Siluetas de dos botellas de Dominio de la Bienvenida La Fortuna con etiquetas de distintos acentos cromáticos y un sofá rojo en relieve.

Una colección construida parcela a parcela, donde cada vino encuentra su sitio.

Tomar asiento

Diseñar una gama de microparcelas exige encontrar un equilibrio entre unidad y diferencia. Lo suficiente para reconocer una familia, pero también para entender que cada referencia nace de un lugar concreto.

En Dominio de la Bienvenida, ese equilibrio se construye desde una imagen sencilla y reconocible. El sofá no describe el vino, pero sí la actitud de una marca que recibe distintas parcelas bajo un mismo lenguaje. Y a veces, para hablar de origen, basta con dejarle un sitio.