El Camino

El Camino de Torre de Oña es una Edición Limitada que convierte cada botella en un pequeño tributo al viñedo. Colocar a mano en cada etiqueta un pequeño fragmento real de un sarmiento crea una conexión tangible con la vid y el lugar de donde procede. Un gesto que conecta directamente con la tierra, invitando a tocar y descubrir el origen del vino.

Un sarmiento que adquiere todo el protagonismo gracias a un diseño limpio y puro, el uso de tipografías en relieve para evitar la tinta y cualquier otro elemento de distracción que nos aleje del camino original. Un camino que nos lleva a evocar en nuestra mente el viñedo en su forma más auténtica y esencial y a descubrir, a través del tacto y la mirada, la historia que guarda cada botella. Un homenaje a lo artesanal, a lo singular y a la belleza de lo natural.

Silueta de una botella de El Camino de Torre de Oña, con un fragmento de sarmiento integrado en la etiqueta.
Silueta de una botella de El Camino de Torre de Oña, con un fragmento de sarmiento integrado en la etiqueta.
Silueta de una botella de El Camino de Torre de Oña, con un fragmento de sarmiento integrado en la etiqueta.

El viñedo al alcance de tu mano

Edición Limitada

Diseñar para una Edición Limitada obliga (o debería obligar al menos) a traspasar los límites de lo convencional. Limitar lo limitado a una producción reducida aun siendo relevante, no deja de ser más que un síntoma de escasez. Y el consumidor muchas veces quiere sentirse especial por algo más que eso. Cada botella de El Camino es única e irrepetible. Torre de Oña pone el viñedo al alcance de su mano y convierte al diseño en una extensión física de la historia que cuenta el vino. El diseño se convierte en un puente entre el vino y su origen, recordándonos que lo limitado no solo es exclusivo. Tiene que ser también memorable.