
Finca Rodma
Finca Rodma se encuentra en Quintanilla de Onésimo, en plena Milla de Oro de Ribera del Duero. Sus viñedos, tendidos al sol y a más de 650 metros de altitud, se extienden por una pequeña llanura plagada de cipreses y junto a un denso pinar y una ribera arbolada que llega hasta el río. En manos ya de la tercera generación de la familia, Finca Rodma es un ejemplo vivo de la sabiduría de la Naturaleza.
Comprometida la bodega con el medio ambiente, su máxima expresión es que sus vinos vayan reflejando año tras año la singularidad que se ha vivido en el viñedo. Una relación con la vida natural, que era necesario trasladar a las presentaciones de sus tres vinos.
La premisa era sencilla e interesante: el río elige su cauce, la cepa elige crecer aprovechando al máximo todo lo que el suelo les ofrece y los animales eligen su hábitat para crecer y vivir en plenitud. Además, la trucha elige el río por sus aguas y lo convierte en su hogar. Y el águila elige la trucha como alimento haciendo que el ciclo natural se mantenga en perfecta armonía.
Teníamos la historia y, al final, solo teníamos que representarla de una manera cuidadosa y exquisita para facilitarle a los amantes del vino la elección de lo mejor que ofrece la tierra.
La Naturaleza es sabia y sabe elegir.
LO DE LAS HISTORIAS
Puede que sea una moda pasajera pero todo parece indicar que el Storytelling (sí, lo de las historias) ha llegado para quedarse. Al menos una temporada. Pero Finca Rodma demuestra en su concepto y en las presentaciones de su vinos que el uso de las historias no tienen necesariamente que hablar de uno mismo. De hecho, sería ideal que no lo fuera. Las historias nos ayudan a conectar. Es evidente que el concepto es importante, la narrativa es valiosa y el soporte puede añadir un punto de interés. Pero lo que de verdad trasciende es la emoción y el sentido que transmiten.