
Gen One
Gen One es un proyecto que nace ya con intención de trascender, que busca desde su origen una excelencia que tiene que ser de plena evidencia en todos y cada uno de sus elementos. Por supuesto en sus vinos, con total certeza también en sus presentaciones.
Ya desde el inicio del trabajo, desde las primeras reflexiones, aparecían como términos a destacar el minimalismo, la modernidad, los acabados delicados y una percepción exquisita. Se trataba ahora de establecer la conjunción de todo ello con el que parecía el verdadero ideal de los vinos Gen One: El vino como expresión del paisaje.
Es justo reconocer que hoy en día las técnicas de impresión constituyen una ayuda fundamental para plasmar conceptos en muchos casos etéreos. La presentación de Gen One enseguida vio un camino hacia el mundo de las texturas, de representar el paisaje del vino desde un punto de vista abstracto. Líneas irregulares, curvas e imprecisas que sugieran una reinterpretación del paisaje del vino a ras de suelo. El relieve 3D y un stamping nácar hicieron el resto.
La abstracción figura como un elemento indispensable en las emociones que puede llegar a sugerir un vino. Es evidente que también puede trasladarse a sus presentaciones.
Notas de cata
¿Quién no ha sentido frustración delante de un vino y sus correspondientes (y expertas) notas de cata? Grosellas, frutos rojos maduros, piña en el caso de los blancos, café tostado para los que han pasado por barrica… ¿Qué ocurre, si no eres capaz de detectar las singularidades organolépticas de ese Reserva que todas las guías puntúan al máximo? Absolutamente nada. Pero es de obligado cumplimiento que el creador del vino considere aportar sus apuntes de cata. Como es obligado para un diseñador ser capaz de explicar el proceso creativo que le ha llevado a firmar un determinado trabajo. Aunque no olvidemos, que en uno y otro caso, el verdadero sentido, el verdadero fin, es que el consumidor disfrute con deleite del vino. Y ya que estamos, también de su etiqueta.


