Real de Asúa

Real de Asúa nace en 1994 como homenaje a los fundadores de la Compañía Vinícola del Norte de España: los hermanos Eusebio y Raimundo Real de Asúa, quienes sellaron, probablemente sin saberlo, el encuentro infinito entre Haro y Bilbao, de donde procedían.

Es por tanto, Real de Asúa, un vino y un homenaje. Como vino, procede de uvas seleccionadas de viñedos propios de Villalba y más concretamente de la finca Carromaza, de nombre evocador y altura notable.

Como homenaje, Real de Asúa es el vínculo entre dos momentos que se contemplan a casi 150 años de distancia, una cifra que no hará más que crecer por el inexorable paso del tiempo. Paso del tiempo, camino transitado y lazo emocional representados por tres escudos. Uno central, el de la propia bodega, y dos a los flancos, el de Bilbao y el de Haro. Todo significa. Todo encaja.

Silueta de una botella de Real de Asúa de CVNE, con etiqueta clara y escudos de Haro y Bilbao.
Silueta de una botella de Real de Asúa de CVNE, con etiqueta clara y escudos de Haro y Bilbao.
Silueta de una botella de Real de Asúa de CVNE, con etiqueta clara y escudos de Haro y Bilbao.

Real de Asúa es un vino y un homenaje. Dos términos unidos por el tiempo.

Lo que el tiempo ha unido

Pocos productos tienen a bien una relación tan directa y compleja con el tiempo como el mundo del vino. Tiempo embotellado es una de las referencias más poéticas dentro de la definición de lo que un buen vino puede significar con ánimo de trascender. Los recursos del mundo del diseño para plasmar un momento exacto en la vida de algo serán seguramente infinitos, pero aquí no se trataba de eso. Porque los tres escudos representan a la vez un momento, un espacio y un movimiento. Lo que por definición viene a ser… un viaje en el tiempo.