Tamerán

Bodegas Tamerán elabora, de momento, cinco vinos blancos monovarietales y un tinto con uvas procedentes de una misma zona dividida en subparcelas (sectores) de acuerdo a las diferentes variedades. Esta idea es la que protagoniza las presentaciones de sus vinos, utilizando la etiqueta como un lugar común que da cobijo a todos los sectores diferenciados a través del color. Una etiqueta a la que su sencillez no le resta carácter y que se apoya en un acabado texturizado que le aporta la elegancia requerida. En todas ellas se incluye una pequeña leyenda con el sector del que procede la uva y su tamaño, poniendo en valor las pequeñas producciones de Bodegas Tamerán.

Malvasía Volcánica, Baboso Blanco, Vijariego, Marmajuelo, Verdello. Variedades autóctonas y minoritarias de Gran Canaria con las que David Silva (sí, el futbolista) elabora sus vinos y sientan, de paso, las bases de su anhelado regreso a casa una vez abandone su actividad. A su lado en el proyecto se encuentra Jonatan García, cabeza visible de Suertes del Marqués y gran impulsor y conocedor de los vinos canarios.

Siluetas de seis botellas de Tamerán, vinos blancos y tinto con etiquetas de distintos colores para identificar cada variedad.
Siluetas de seis botellas de Tamerán, vinos blancos y tinto con etiquetas de distintos colores para identificar cada variedad.
Siluetas de seis botellas de Tamerán, vinos blancos y tinto con etiquetas de distintos colores para identificar cada variedad.

Nunca dejará de sorprendernos la riqueza (y la belleza) de las palabras que rodean al mundo del vino y que ya en una primera impresión nos dan cuenta de su origen, de su historia y procedencia.

Historia y tradición canaria

Tanto dentro de la botella como una vez en la copa, la vista es el sentido con el que establecemos el primer contacto con el vino. De ahí, la importancia cada vez mayor del diseño de las presentaciones. Su primera misión será atraer al posible consumidor hasta la botella y que la coja entre sus manos. Y en ese momento, y cada vez más, el sentido del tacto adquiere su protagonismo. Tener una botella entre las manos y sentir la etiqueta recorriéndola con los dedos es una experiencia sensitiva que genera una inmediata atracción hacia el vino y nos da una idea del cariño con el que se ha trabajado a la hora de vestirlo.