Viña Dorana

Ya lleva unos años Gómez Cruzado recuperando el vigor de algunas de sus tradicionales marcas que discurrieron por el agitado siglo XX. Una manera de reinterpretar el pasado teniendo siempre en el punto de vista los tiempos que corren. Los gustos del consumidor han cambiado, las técnicas en viñedo y bodega mantienen su evolución y los vinos históricos se adaptan a la nueva era.

Y todo restyling interior conlleva de manera intrínseca un cambio de imagen exterior. Y Viña Dorana no iba a ser una excepción. Por eso se presenta ahora con una imagen más actual, con mayor presencia de la marca y consiguiendo equilibrar su propuesta estética con sus cualidades como vino, elevando y trayendo a primer plano su excepcional calidad.

Silueta de una botella de Viña Dorana Reserva de Bodegas Gómez Cruzado, con etiqueta oscura y tipografía dorada.
Silueta de una botella de Viña Dorana Reserva de Bodegas Gómez Cruzado, con etiqueta oscura y tipografía dorada.
Silueta de una botella de Viña Dorana Reserva de Bodegas Gómez Cruzado, con etiqueta oscura y tipografía dorada.

Una marca histórica con presentación clásica y elegante que hace honor a toda una vida.

Es la percepción

El vino, el buen vino, nunca deja de estar vivo. Y todo ser vivo permanece en una lucha constante entre su yo interior y la percepción que los demás tienen sobre él. Y eso es irrenunciable en el mundo de las presentaciones y el packaging del vino. El equilibrio es el elemento sobre el que descansan las grandes obras. Propuesta estética y producto deben constituirse en uno solo para que el conjunto destaque por su personalidad y presencia. Como cualquier ser vivo, vamos.