Efímero

Andoni Luis Aduriz. Eulogio Pomares. El concepto elevado a su máxima expresión. La creatividad entendida como el fin de un proceso cuyo impacto apenas dura en el tiempo. Es pasajero, fugaz, perecedero. Efímero.

En un centro gastronómico donde la experiencia parte de una noción, de un pensamiento, como es el restaurante Mugaritz de Aduriz, uno de su platos (sí, solo uno) va acompañado de un vino elaborado desde las raíces del conocimiento de Eulogio Pomares. Apenas 300 botellas. La brevedad en sí misma.

Para arropar semejante idea, para dotar de sentido a su representación, se ha optado por una serie de etiquetas realizadas en barro, impresas de forma manual, cada una diferente, todas ellas efímeras. Porque en el instante en el que el vino se introduce en la cubitera, la textura y relieves naturales formados por el propio barro, se desdibujan en una nebulosa, una insinuación borrosa de lo que hace un instante parecía firme y estable, sólido e invariable. ¿Una representación de lo voluble que un pensamiento es?

Siluetas de cinco botellas de la familia Efímero, con etiquetas de barro distintas impresas a mano.
Siluetas de cinco botellas de la familia Efímero, con etiquetas de barro distintas impresas a mano.
Siluetas de cinco botellas de la familia Efímero, con etiquetas de barro distintas impresas a mano.

Una etiqueta esclava del tiempo, que va desapareciendo, que emborrona el espacio y libera su intención.

La genialidad si breve…

Parece evidente que Andoni Luis Aduriz y Eulogio Pomares estaban predestinados a encontrarse. Dos universos creativos que no tiemblan a la hora de proponer experiencias fugaces en las que evitan las trabas del tiempo y el espacio. Justo al otro lado, o más bien en frente, de donde en muchas ocasiones se coloca el diseño gráfico y su tentación de perpetuarse más allá de lo recomendable. No en vano, como alguien dijo, la brevedad es la hermana del talento. Sí, fue Chejov. Otro que tal.