Vermut Reserva Martínez Lacuesta

Más de 80 años después de crear su primer vermut, Martínez Lacuesta sigue marcando el ritmo en la categoría con su Vermut Reserva. Criado en barrica y elaborado con el mismo carácter que lo ha convertido en un referente, mantiene intacto su espíritu mientras sigue evolucionando. Cada sorbo es un testimonio de la maestría de la bodega, una combinación de tradición y precisión que define su identidad y lo distingue en el tiempo.

Ahora, esta personalidad se refuerza con una nueva imagen que respeta su historia mientras la proyecta hacia el futuro. Un diseño que no busca reinventar lo que ya es icónico, sino darle una expresión más clara y contemporánea. Porque cuando el contenido es inconfundible, el continente solo debe acompañarlo con la misma elegancia y solidez.

Silueta de una botella de Vermut Reserva de Martínez Lacuesta, con etiqueta clara y distintivo de la bodega.
Silueta de una botella de Vermut Reserva de Martínez Lacuesta, con etiqueta clara y distintivo de la bodega.
Silueta de una botella de Vermut Reserva de Martínez Lacuesta, con etiqueta clara y distintivo de la bodega.

La tradición evoluciona sin perder su esencia. Una imagen renovada que refuerza la identidad de un vermut icónico.

La forma de la identidad

Diseñar para una marca con historia es encontrar el equilibrio entre evolución y permanencia. El reto no es solo actualizar su imagen, sino comprender qué elementos la han hecho reconocible a lo largo del tiempo. En el caso de Martínez Lacuesta, la marca grabada en la botella no es solo un detalle estético, sino una declaración de identidad. Integrar esa misma presencia en la etiqueta no es una coincidencia, sino una forma de reforzar el vínculo entre el objeto y la marca, entre el envase y la experiencia. Porque en diseño, como en el tiempo, lo que permanece es lo que verdaderamente define.